
Hace poco tuve la oportunidad de ver un espectáculo de fusión flamenca completamente innovador. "La rumba cubana y el flamenco después de 150 años" revela la conexión orgánica que existe entre ritmos latinos como la rumba cubana y el flamenco. Este espectáculo es la nueva propuesta de fusión flamenca que nos trae la compañia neoyorquina, Flamenco Latino.
Bajo la dirección de Aurora Reyes (bailaora, cantaora y coreoógrafa ) y de Basilio Georges (músico, guitarrista y compositor), este original espectáculo expande las fronteras del flamenco. Ciento cincuenta años después de que comenzara el aflamencamiento de la rumba cubana, Flamenco Latino se lanza a crear nuevas formas, tanto en el cante como en el baile.
En "La rumba cubana y el flamenco después de 150 años" los Cantes de Ida y Vuelta son un punto de partida para explorar nuevos espacios rítmicos y dancísticos. Lo más tradicional del flamenco dialoga, y se mezcla, con la rumba cubana, el mambo, el tap y el jazz de una manera armoniosa.
Vemos a Aurora Reyes, con las bailaoras Olyda la Cubana y Tatiana Green, bailando un mambo aflamencado. Al ritmo de la famosa canción de Cortijo "El Yoyo". las bailaoras zapatean y bracean con sabor latino. Crean contratiempos, no solo con el zapateo, si no también con los sensuales movimientos de caderas y hombros.
Después, vemos a Aurora bailando una guajira flamenca al estilo tradicional. Al final del baile, el ritmo flamenco cambia fluidamente al ritmo de la guajira cubana, regresando a sus raíces.
Una pieza inolvidable en la segunda parte del espéctaculo son las sevillanas afrocubanas. Esta pieza es una fusión inteligente, tanto a nivel musical como coreográfico. Aurora y Basilio logran crear una forma nueva, donde no se siente una saparación entre lo flamenco y lo afrocubano. Ambas expresiones están armoniosamente tejidas.
Este espectáculo cuenta con la participación de dos bailaores extraordinarios: José Moreno y Mark Pollack.
José Moreno trae al espectáculo una interpretación pura del flamenco, improvisando dibujos rítmicos inesperados. Es un maestro de los contrastes. En su baile el silencio tiene cuerpo y cada uno de sus movimientos, ya sea en los brazos, en el torso o en los pies, late con el compás. Sus improvisaciones en el zapateo, sin guitarra, son simplemente geniales. La presencia, fuerza y magnetismo de Moreno llenan el escenario de duende.
El bailador, Mark Pollack, trae al espectáculo su fusión de rumba cubana con tap. Pollack es famoso por ser el primer artista que ha fusionado los ritmos del tap americano con la música afrocubana. En "La rumba cubana y el flamenco después de 150 años", Pollack es una orquesta de percusión por sí solo. En su baile Pollack viaja por los patrones rítmicos de la rumba, usando todo su cuerpo. Escuchamos las tumbadoras en sus pies, en los golpes que se da contra el cuerpo, en los sonidos que le saca a los dedos chocando contra las palmas.
El espectáculo culmina con una pieza titulada "Los tres amigos", con Aurora, Moreno y Pollack. Cada uno de los bailaores interpreta su baille con su propia marca. En algunos momentos bailan juntos, en dúo o trio. Se encuentran para dialogar con el ritmo, haciendo llamadas y respuestas del flamenco a la rumba y de la rumba al flamenco.





